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4 COMODIDADES DE TUS UÑAS EN EL CONFINAMIENTO

El guillotinaje de uñas en tiempos de confinamiento

Partiendo de un desenlace fatídico, atribuido a un corte de emergencia para garantizar la seguridad, a que mis queridos ojos permanezcan en su lugar sin ser despojados de su orificio, provocado por mis actualmente confinadas e infinitas zarpas, decidí despojarme de mis maravillosas y sugestivas uñas stiletto, rojas, largas y vigorizantes, mutándolas en unas corrientes uñas cortas, asimétricas, de un soso color nude y unos desalentadores y achaparrados dedos. ¿La parte buena? (siempre hay una parte buena); después de mucho tiempo (incluso algún que otro año) he vuelto ha sentir la puntita de mis dedos chocar contra los elementos del día a día y he vuelto a sentir mis deditos vivos!! Oh my God! ¡Sigue existiendo vida ahí! 

manicura a domicilio barcelonaAsí que me he dispuesto a enumerar una pequeña lista de sensaciones olvidadas, si más no pragmáticas, ante tal panorama actual de drama cromático y dismétrico. 

También te dejo un Orgasmi post con algunos tips para poder realizar el ritual de retirada de tu esmalte en casa. Y otro enlace con un kit de manicura y pedicura.

  • 1. Ritual de cuidado diario. Impuesta la costumbre habitual de un cuidado minucioso hacia nuestro tegumento, el simple gesto tanto matinal como nocturno de embutir el índice y el medio en un tarro de crema para seguidamente ascender hasta nuestro rostro y untar tal loción en él, puede atribuirse en esta acción un gran cambio en mejora de vida. Cuando con tus nuevas uñas a ras de piel, imposibilitas el almacenamiento en ellas del gramo y medio de cosmético diario que se confinaba ahí dentro, sientes un gran alivio al no tener que vaciarlas después de sentir la piel de tu rostro, suavecita e hidratada. Así que ¡Mini punto para la apresurada acción de guillotinaje de uñas! 
  • 2. Benditas blusas. Cita romántica (o Tinderiana).
    Significativo toque de feminidad; una blusa de gasa fina, transparente y vaporosa, con un bra de encaje asomándose tímidamente por el escote entreabierto. Qué bien suena ¿eh? Tiene pinta de que esta cita terminará
    satisfactoriamente pero… aquí viene el problem
    a: ¿Quién es la osada que consigue abotonar esos 30 botoncitos minúsculos, forrados del mismo tejido liviano que la prodigiosa pieza de atavío con unas uñas de 15 cm de largo?

¿esta estandar medida estaba atribuida a unas uñas…mmmmh? ¡El confinamiento me confunde!

  • 3. La sal de la vida. Como la mayoría de la población mundial en estos días nos ha dado por dejar volar nuestra creatividad culinaria. Una dorada a la sal gorda,  un entrecot a la brasa con sal Maldon esparcida por su suculenta superficie, una rica y sana ensaladita con sal del Himalaya o una parrillada de verduras espolvoreada con crujientes escamas de sal negra, son algunas de las delicias culinarias deleitadas por nuestro paladar, pero por lo contrario, poco apreciadas para una manicura coffin baby boomer donde recoge en su interior, entre piel y uña, el tamaño de una duna del Sahara en sal.
  • 4. Hurgarse la nariz. Colosal hecho inexistente con tu mega manicura en punta que sirve más para pinchar olivitas en el vermuteo dominguero que no para adentrarnos (y nunca mejor dicho) en las oscuras y húmedas cavernas particulares. Y aquí me paro, no hace falta llegar a una explicación demasiado gráfica del tema, y si no, que se lo pregunten a Rosalía.
3 CORTAUÑAS TOPS PARA PERROS
¿DÓNDE ESTÁ MI MANICURA?

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